martes, 20 de abril de 2010

Little Town


Terminé de alistarme y me rocié con un perfume delicado y femenino, esperé a que mis mejores amigas juntaran sus cosas y partimos en el auto, no era muy lejos pero ya se nos había echo muy tarde para mi gusto. Una calle antes de llegar al lugar, la música ya se escuchaba tremendamente fuerte, Megan sonrió y yo la secundé, Emily solo estaba nerviosa, nunca había asistido a lugares como ese. Pagamos la entrada e ingresamos en el boliche. Las luces cambiaban radicalmente cada dos segundos dejándome encandilada, el sonido seco de mis tacones dejó de oírse dándole paso a esa música tan rápida. No esperaba hallarme con nadie, era un lugar muy privado –– Por llamarlo de alguna forma –– así que claramente ningún conocido se iba a encontrar allí. O al menos eso especulaba mi subconsciente.
Comencé a bailar siguiendo el ritmo de la canción que estaba sonando y mis amigas, un poco inhibidas aún, se unieron a mí mirando para todos lados.
–– Busquemos pareja. –– Les dije y mi vista empezó a revolotear por toda la pista de baile.
Fue en un segundo en el cual mi cabeza quedó en blanco. La sangre parecía dejar de correr por mis venas. Muy a lo lejos me topé con sus ojos, esos perfectos ojos verdes, únicos en su totalidad, que tiempo atrás, se encargaban de hipnotizarme. Toqué el hombro de Emily y ella asintió, también lo había visto, no era solo un espejismo. Tardé en volver a la normalidad, o tal vez no lo hice, porque sabía que me estaba escrutando con la mirada en todo momento. ¿Qué hacía él allí? Era un lugar tan diferente a lo que él solía buscar, no le gustaba bailar, no que yo supiera, pero con él todo era un misterio, era un mapa con trampas y acertijos, que nunca te llevaba al tesoro, al menos yo no tuve el placer de conocer ese tesoro que se hallaba más allá de sus ojos. Otra vez mis pensamientos y sentimientos se dejaron llevar terriblemente lejos. Volví a rodar mis ojos hasta donde creí que él se encontraba, pero ya no estaba, lo busqué con la vista un poco más pero algo irrumpió mi tarea y me dejó sobresaltada. Dos manos pesadas, de hombre, habían reptado por mi cintura y el aliento de alguien estaba erizando mi cuello. Intenté voltearme, pero antes de eso, ese perfume único se avecinó con gusto hasta mi nariz y me tranquilicé, sin saber porque, pero estaba segura de que iba a estar bien, solo él podía llevar ese perfume espléndido.
–– Creo que se dice “hola” ¿no? –– susurró, y para mi sorpresa lo escuché a la perfección.
–– Creí que no querías ser visto en este lugar. –– Me justifiqué y pude girar para plantar un dilatado beso en su mejilla derecha.
–– Que pequeño que es el mundo ¿no crees? –– Sonrió para luego tomarme de la mano y llevarme al centro de la pista.
–– Se hace más chico cada día. –– Le devolví el gesto.
Me tomó de la cintura para atraerme más a su trabajado y calido cuerpo, logrando erizar cada poro de mi piel y hacer rebotar con avidez mi corazón. Sonreí y comenzamos a bailar, la música no era muy lenta pero tampoco era rápida. Hubiese mentido al decir que estaba plenamente con los pies sobre la tierra, en realidad, entre sus brazos había olvidado si era de noche, en donde estaba y no me afectaba.
–– ¿Quieres mi campera? –– Preguntó amablemente al sentirme temblar, pero no era frío.
–– No, muchas gracias. –– Sonreí con nerviosismo. La pieza terminó e intenté irme, pero no pude.
–– ¿Te molesta estar conmigo? Si te molesta, ve. –– Dijo con pesar soltando mi cintura.
–– No me molesta, pensé que a ti si. –– Confesé algo apenada, él era un misterio aún.
–– ¿Qué es lo que te preocupa Julie? ¿Qué nos vean juntos?
–– A mi no me preocupa nada, tú eres el que me tiene confundida. –– Dije más rápido de lo que pudo actuar mi cerebro y giré la vista algo sonrojada.
–– Pasemos bien esta noche, deja atrás el pasado, por favor. –– Pidió casi suplicante y tomó mi mentón para que lo mirase.
–– No es tan fácil, pero lo intentaré. –– Prometí intentando sonreír, una sonrisa que no llegó por completo.
La noche estaba siendo mágica, por así decirlo, él me llevó con mis amigas que lo miraban perplejas y se quedó entre nosotras dejando a sus amigos perdidos en algún lugar de la pista. Pidió tres copas de algo que estaba delicioso, no supe que era. Los cuatro estábamos hablando animadamente, aunque aun me sentía perpleja y embrollada por su cambio de actitud. Era extraño que se comportara bien para variar, siempre había sido un hipócrita con el ego por las nubes, me gustaba que escapara de esa faceta inmadura, al menos por una noche. Lo miraba sonreír con bondad, quería conservar esos gestos suyos para siempre en mi memoria, si es que podía ser posible. Las horas pasaban, y me habría gustado tener un botón para contenerlas, inmovilizarlas, y tenerlo de esa manera eternamente a mi lado. Sin sus tontos amigos que me jugaban bromas pesadas, sin que en mis libros apareciera un papel con una frase que me disgustara –– “No te comas el libro chica Nerd” –– Sin sus ojos juzgándome por algo que no entendía. Lo quería así, dulce y amable como lo había conocido años atrás, no como el patán que había visto semanas anteriores. Pero claro estaba que no podía parar las horas, y que el momento de alejarnos estaba cada vez más cerca. Aún tenía miles de preguntas que hacerle, e incluso deseaba confesarle algunas cosas. Emergiendo de mis pensamientos descubrí que se estaba alejando. Me tomó de la cintura y me atrajo hasta si mismo, muy cerca.

–– ¿Quieres que te lleve? –– Preguntó con dulzura cerca de mis labios, asentí como una torpe.
Se fue a avisar a sus amigos que iba a tener que dejarlos marchar solos, cosa que por primera vez, me agradó sobremanera. La gente comenzaba a disminuir y el lugar ya no parecía tan llamativo como al principio.
–– Chicas llévense el auto, iré con Kevin. –– Les avisé dejándolas pasmadas.
Me abrió la puerta del flamante convertible negro e ingresé, no entendía porque mis piernas temblaban, me indignaban los nervios. El camino fue tranquilo, sin mucha charla, no me animaba a llevar la conversación, pero tenía que hacerlo.
–– Has cambiado… –– dije con sutileza y clavé mi vista en su perfil, era perfecto.
–– No he cambiado, he vuelto a ser yo mismo. –– Sonrió dejándome ver sus blancos dientes.
–– Me encanta que vuelvas a ser esa persona que conocí. –– Dije más para mi misma que para él.
–– A mi también, a veces, en momentos como este no. –– Suspiró para luego detener el auto frente a mi casa.
–– ¿Por qué? –– Pregunté preocupada sin abrir la puerta.
–– Porque vuelven las malditas ganas de hacer esto. –– Exclamó y antes de que pudiera decir palabra alguna, sus labios residían sobre los míos.
Lo correcto hubiese sido que lo separase con brusquedad, sin embargo llevé mis manos a su cuello para atraerlo más a mi y acariciar sus rulos. Ese sí era el Kevin que yo conocía, esa sí era la persona de la cual yo me había estado enamorand
o.
FIN

viernes, 9 de abril de 2010

Shadow

Soy una chica como cualquier otra. Una adolescente de quince años. De acuerdo, tal vez soy un poco diferente, pero solo un poco. No me gusta salir mucho, prefiero ir a tomar algo a un lugar reservado a ir a una matiné en la noche. Me inclino por comprar un libro de Literatura antes que unas bonitas botas. Puedo optar por salir con mi madre a donde sea, en vez de con un chico.
Está bien, no soy como cualquier chica de quince años, pero me gusta ser así, amo la vida que elegí y dudo querer cambiarla alguna vez. He leído algo que me causó mucha gracia: "Tengo personalidad de Escritor" según un test en la web. Supuestamente soy reservada, solitaria, y un poco desagradable o antipática con la gente que no conozco. Lo admito, el test tuvo razón. Sin embargo a veces mis amigas me cuestionan por ser así, por negarles una salida con la excusa de siempre: "No chicas, quiero escribir un poco" Y en el colegio me miran como si fuese el bicho raro, porque no me integro, no tengo amistades ahí y no hablo con nadie, solo en los recreos saco un libro y me voy lejos, apartada de los demás. ¿Antisocial? Puede ser, pero amo mi privacidad, amo ser reservada, mi intimidad es algo que nadie puede quitarme, algo que siempre sobre protejo porque todos parecen querer derribar esa pared que me costó tanto levantar. Algunos lo lograron, pero porque los dejé. Igualmente, solo quería descargarme un poco. No me siento muy bien y lamento tener que estar escribiendo esto por aquí, pero me siento apabullada. Todos quieren juzgarme y tratarme como sapo de otro estanque porque no quiero recurrir a los mismos gustos que ellos... que lindo se volvió el mundo....

lunes, 5 de abril de 2010

Don't Forget About me

Hoy quiero dedicarme un tiempo en paz para decirles lo que en verdad es esta novela, que si bien lleva su segunda temporada, nunca me di la libertad de explicarles.
"Don't Forget" no solo significó ––A mi punto de vista. –– una historia de amor entre un chico y una chica, no significó eso. Hasta donde sé que quise transmitir, hablé sobre la amistad, sobre esa persona que pone su hombro para que lloremos en paz, sobre ese chico con dulces intenciones, sobre lo persuasiva y efímera que puede ser la amistad entre una mujer y un hombre, y como los sentimientos a medida que maduramos, van cambiando. Quise dar a entender lo que es CAMBIAR, lo que es crecer y aprender a ver la vida de mil formas diferentes, con la amistad y el amor sobrepasando cualquier adversidad.
"Don't forget about me" (A la que se pasa por aquí le va a encantar adelantar noticia sobre la novela xd) trata sobre encerrarse en uno mismo, en no poder controlar los impulsos y menos los sentimientos, sigue tratando sobre cambiar, sobre equivocarse y sobre sufrir y causar sufrimiento. Trata sobre ELEGIR el camino correcto, escuchar al corazón por sobre todo, tomar la decisión más importante del momento, la situación. Es sobre controlarse y superarse a uno mismo. Errores de la vida, todos los tenemos y ni en una novela el personaje puede ser perfecto.
Es con el proyecto que más lejos he llegado ––Lo saben –– E intento demostrarles lo que uso para escribirlo. Puedo jactarme de decir que me siento orgullosa del trabajo que he echo, no soy perfecta, estoy muy lejos de eso en la literatura, pero aprendí muchísimo gracias a todas ustedes, gracias a sus comentarios, gracias a sus novelas, simplemente he crecido y sé que me falta mucho por aprender, pero este proyecto que estoy compartiendo con ustedes significa un gran paso en mi vida, con sinceridad; y quería que ustedes lo supieran :D
·
Audrey·

sábado, 3 de abril de 2010

Be yourself

Como siempre chicas, hablando con mis amigas salen temas que me ponen a trabajar la cabeza. Una amiga cercana, y no voy a dar nombres, me dijo un día, "Entonces me maquillé de "X" forma porque a él le encantaba" Bien ¡Alto! Hasta donde yo tengo entendido, un chico no tiene que voltear a verte porque eres todo lo que él dijo que busca en una chica, tiene que voltear a verte por ser y nadie más, para eso existen las modelos, o las actrices famosas, primero que la perfección no existe, segundo que debes hacerte valer. Sí, acepto que ciertos detalles, todas los hemos cambiado porque a él le gustaban, como un peinado, o una remera bonita, pero no hasta el punto de cambiar hasta no reconocerse ustedes mismas, chicas, si él vale la pena, las va a saber querer por como sean en el interior, no solo por fuera, además, si no se sienten cómodas con lo que a ese tal chico les gustaría que usen, no lo usen, ningún chico vale la pena, ninguno, merece que ustedes pierdan lo que la hace especiales. Sean ustedes mismas, su sonrisa, sus ojos, su manera de ser, son las pequeñas cosas que tienen que hacer a un hombre darse cuenta de lo que realmente valen, no un corte de cabello o un exagerado maquillaje, sé que a veces él es ¡uno de los chicos más lindos que existen! pero... ¿es la mejor persona además? Si un chico pretende que ustedes dejen de ser... ustedes, es porque entonces no son del todo lo que él busca, pero lo cierto es que, ¡él se pierde de una chica real, y completamente verdadera! ;)

·Audrey·

Blend para DCT_JB


Es la primera vez que subo un blend de regalo aquí, así que no sé como será que tienen que guardarlo haha. Espero que te guste ^^



·Audrey·