miércoles, 20 de febrero de 2013

Why






¿Por qué no estás aquí?
¿Por qué sigo viviendo a través de recuerdos? ¿Por qué no sólo te dejo ir? ¿Por qué no sólo te elimino de mí? Sería como borrar esos recuerdos de la infancia, fácil, imperceptible. Inevitable.
¿Por qué no puedo olvidarte? ¿Por qué duele recordarte?
A diario quisiera tener mala memoria. Poder despertar un día y recordar que hay algo que no recuerdo.
Me gustaría olvidar los buenos momentos que pasé contigo, porque esos son los que más se aferran a mí, los que me hacen desear regresar a tu lado para revivirlos.
Porque irónicamente, son los que más duelen.





¿Por qué sigues aquí?
¿Por qué, a pesar de haber logrado olvidarme, sigues regresando? ¿Por qué desapareces?
¿Por qué ya no puedo fingir que nada importa? ¿Por qué no me enseñaste cómo olvidar? Sigues allí, recorriendo mi ser a tu gusto, sin siquiera mirarme.
¿Por qué demonios no te vas?
Todo sería fácil, si tú no aparecieras intermitentemente para recordarme todo aquello que vivimos. Todo aquello que nos falta vivir.
Son tus recuerdos los que me asfixian. Es tu esencia, dando vueltas por todas partes. Es todo lo que dejaste atrás.
Porque tristemente, también me dejaste a mí.

viernes, 15 de febrero de 2013

Games

  










So tired of this games                    



Quiero dejar de jugar.
Estoy cansada, confundida y consciente de que no vale la pena.
No vale la pena jugar a que te conozco, porque ya no lo hago. No vale la pena jugar a que me conoces, porque nunca lo hiciste. No vale la pena decírtelo, porque tú escuchas lo que quieres.
¿Por qué sigo jugando? Odio perder. Siempre pierdo contigo.
¿A qué estamos jugando realmente? Tú juegas a las escondidas, yo juego a que no te estoy buscando. Tú te quedas en el mismo lugar, yo nunca fui allí.
Desde que te conozco hemos jugado todo el tiempo, ahora me doy cuenta. La indiferencia, la amistad, las idas y vueltas, todo fue un juego. Nunca supe quién va ganando, pero pongo todo de mí para no perder en los juegos que tú inventas.
¿Quién eres? ¿Por qué no dejamos de jugar unos minutos, te quitas el disfraz y me dejas verte? ¿Por qué no dejas de lado el falso orgullo y regresas a ser aquel del que me enamoré? ¿Por qué no sólo... dejas de jugar?
Quiero regresar a ese parque, a las risas y la música. Quiero volver a las miradas sinceras y a las almas sin barreras. Quiero a esa persona que no sabía nada sobre nada y no temía admitirlo. Necesito a ese que sonreía sarcástico y me hacía cosquillas. Quiero que vuelvas a ser esa persona que me enseñó a disimular el dolor y a jugar, sólo para pedirte que no me lo enseñes.
Y es que sé que el juego no terminó. Lo pusimos en pausa por un tiempo, pero por dios, sé que volverás y querrás seguir jugando. O quizás ésta vez sea yo quién oprima start. No importa, nunca importó quién lo hacía, sólo importa que jamás hay un fin, por mucho que a veces ruegue por uno.
Te extraño, no puedo negarlo. Extraño tus mentiras piadosas, tus fingidos enojos, la forma en que nuestros ojos siempre se encontraban. Extraño la complicidad, la fortaleza que teníamos cuando jugábamos juntos en vez de en contra. Te extraño, pero puedo ocultarlo. Tú me enseñaste todo sobre mascaras y disfraces. Tú me enseñaste a jugar al poker de la vida real.
Duele. Duele no saber qué es real y qué un juego. Duele no poder detenerme. Duele cruzar esa línea a cada momento porque fue lo único que olvidaste enseñarme: cómo parar.
Y duele, porque todo esto es una mentira. Porque no cambiaría nada.
Yo sólo... quiero seguir jugando.

martes, 12 de febrero de 2013

Forget

  










I just want to forget you       



Por favor, enséñame a olvidar cada segundo que pasé junto a ti.
Tengo el alma triste a causa de este amor.
Será mejor decirnos adiós.
Te lo pido por favor: déjame olvidar todo lo que respecta de ti.
Tengo la esperanza de vivir sin tu calor.
Sólo detén este dolor.

Sé que es lo mejor para los dos.
Casi no me queda voz.
Te lo suplico, respeta mi decisión, mi dulce error.

Si te lo pido yo... ¿Ya no me lastimarás?
Al menos ten piedad de mi dolor.
Ay de mí, que no paro de llorar, al recordar tu voz.
En mi soledad, cómo duele el corazón.

Por favor enséñame a asumir la idea de que otra te besará.
Quiero imaginar que un día me resignaré,
y al despertar, ya no estarás.
Te suplico por piedad, júrame que ya en mis sueños no me atormentarás.
Que mi vida sigue, y tú con alguien más,
juntos, por siempre se amarán.

Nada quedará, ni amistad, ni miradas que cruzar.
Sé que es tarde, y por mi parte, querré odiarte.
En vano, quizás.

Imploro, si hay un dios, que me arme de valor,
para atreverme a decirte adiós.
Ésta vez, he de superar el dolor.
Enséñame a olvidar, y tus besos borrar de mis labios y mi piel.

Te imploro, déjame olvidar todo ya de ti.
Aunque mi corazón se parta en dos,
pensaré que esto pronto acabará.
Mi vida seguirá, y nuestra historia ya, llegará pronto a su fin.
Y así un nuevo amor... nacerá para los dos.

Lucy Sanchez ― Enséñame a olvidar.