Una palabra puede ser más potente
que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha,
o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.
Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir
hasta que empieza a decirlo.
Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza,
quieren salir, quieren ser dichas,
quieren ser gritadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario