sábado, 12 de noviembre de 2011

Querido blog:
Me gustaría pasarme horas soltándolo todo, pero no puedo, porque me sentiré peor y si ahora no puedo dejar de llorar, menos si sigo escribiendo. Así que solamente pegaré aquí lo que puse en mi fotolog:

Al parecer tú no pudiste seguir fingiendo que taparíamos el sol con un dedo. Al parecer tiraste la toalla cual típico cobarde. No lo voy a negar, me duele haberte perdido, pero no tanto como me duele haber confiado otra vez en alguien, cuando me prometí no hacerlo nunca más. Duele más ser ingenua e ilusa que tu ruptura. Porque otra vez me encontré soñando despierta, imaginando cuentos de hadas, pensando que en nuestra burbuja nadie nos lastimaría y que todo saldría estupendamente bien. Pero no. Porque la realidad no es esa y yo lo sé muy bien; creí saberlo muy bien. Parece que siempre me termino fallando a mí misma, no cumplo las promesas que me hago, y así, siempre, sin faltar una sola vez, caigo. Caigo en absolutamente toda la nada misma. Caigo en esperanzas, en sueños, en cuentos de hadas y mariposas. Y luego caigo en la decepción, en la realidad. Y hoy todo cae de nuevo, y yo caigo con todo. Mientras tú haces todo lo que yo me prometí hacer: Esperar un tren tras otro sin culpa, ser consciente de la realidad y no aferrarte a nada. Y es por eso que lloro. Es por eso que grito. Es porque todo lo que yo hago son promesas vacías que otro cumple en vez de mí. Es por eso que duele. Porque mientras yo volvía a las ilusiones falsas y los sueños despierta, la realidad pasaba a mi lado riéndose.

Y así termina siendo, que yo siempre soy la única en salir lastimada cuando algo realmente me importa. Adiós.

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