I meet you in my dreams
Siempre sueño. Nunca vivo.
Desde pequeña me decían que tenía una gran imaginación. Decir que había visto a una bruja sacando mariposas de su varita era algo que mi familia catalogaba como 'normal' en mí.
Pero no era imaginación. Era mi poca falta de entusiasmo para ver la realidad.
No vi que no me amabas. Imaginé que lo hacías.
A veces me pregunto si me enamoré de ti o de lo que imaginaba que eras. Me pregunto si nuestra historia no fue más que una relación común y corriente y todo lo demás lo inventé yo.
Todo en mí dice que no.
Pero, ¿Qué tal si tú en realidad no sonreías iluminando la sala, como yo creía? ¿Qué tal si cuando bailábamos lo hacíamos como todo mundo, y no flotando en una burbuja que detenía el tiempo? ¿Será acaso que el mundo seguía girando cuando nos besábamos? ¿Y si no volaron chispas la primera vez que me dijiste que me amabas? ¿Y si todo fue un sueño?
¿Y si en realidad no importa?
No debería, porque ahora todo es realmente un sueño. Tan perfectos parecen haber sido nuestros momentos, que mi mente prefiere repetirlos una y otra vez en sueños en vez de crear nuevos.
Y a veces cuando me despierto, abrumada, ahogada y consumida por tu esencia, preguntándome qué fue real y qué no lo fue, me parece percibir un débil aroma a chocolate en mi almohada.
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