miércoles, 23 de enero de 2013

Come back

¿Qué hice? ¿Qué hiciste? ¿Qué hicimos?
No entiendo. Hace mucho tiempo dejé de hacerlo. Sólo fingí que tenía el control, que todo iba perfectamente. Sólo estanqué el dolor y alardeé de haberlo hecho desaparecer. Pero ahí está. Ahí estás.
Nada tiene sentido. Nada importa, excepto que mi muralla ha caído y lo único que vi entre los escombros fue tu rostro. Otra vez.
Después de tanto tiempo sin pensarte, sin verte, sin sentirte, regresas. Regresa tu mirada chispeante, tu sonrisa sarcástica, tu aroma a chocolate. Regresan las reglas rotas, las risas, el sol de aquél verano. Regresa el pasado.
Todo regresa y tú no lo haces.
Ahí están de nuevo las canciones que cantamos juntos. Las que canté para ti. Las que nunca me cantaste. Todas suenan al mismo tiempo, sin mezclarse, sin rozarse, imitándonos.
Allí está otra vez la sensación de vértigo. De que en cualquier momento el suelo puede derrumbarse, que todo puede desmoronarse, otra vez.
Regreso a las lágrimas secas, a los gritos mudos, a sufrir en silencio, a sufrir dentro de una máscara feliz. Regreso a las sonrisas nostálgicas, a las memorias irreverentes, a los detalles invisibles. Todo me lleva a esos días. Todo. Las nubes, porque tú decías que eran un conejo y un pato, y yo replicaba que era un canguro. El césped, porque nos tiramos allí a reírnos de esa mujer vestida de gitana. El frío, por esa tarde en la que tomaste mi mano por primera vez. La lluvia, por esa mañana en que corrimos como locos por la calle. Y el chocolate. El maldito chocolate.
Aún recuerdo todo con una claridad increíble. Cómo dejabas notas tiernas en mis libros, cómo me atrapabas desprevenida en el patio de aquella escuela, saltando frente a mis ojos con una sonrisa burlona. Cómo gritábamos por los pasillos, haciéndole saber a todo el mundo por qué estábamos peleando, quién llevaba más razón y quién sabía más insultos. Aún me río recordando a los profesores intentando en vano que dejáramos de colgar carteles insultantes en las puertas del salón. Tus infundados celos aquella tarde de noviembre cuando me escuchaste decir que ya me habían invitado al baile de fin de curso. Mi carcajada cuando te hice saber que hablaba de ti. Cómo bailamos ese día. Cómo reímos. Se sentía bien, se sentía correcto. Hacía frío. Me fui de allí con tu campera de Evanescence. Todo regresa a mí, con fuerza. Las llamadas a plena madrugada que duraban horas, las llamadas preocupadas cuando uno de los dos no asistía a clase. Las llamadas.
El recuerdo más doloroso en este momento podría ser aquél en que ambos, con timidez y un hilo de voz dijimos 'te amo'. Porque te creí. Porque fue el primer 'te amo' que le dije a alguien en mi vida.
Porque lo sentí.
También duele recordar cómo te sorprendiste al saber que yo había llorado sólo dos veces en mi vida. Porque no pude seguir diciéndolo. Porque aumentaste esa cantidad a mil.
Adiós. La primera palabra que me dijiste. Hoy suena irónica. La primer sonrisa que me dedicaste. La primera nota. La primera llamada. La primera cita. El primer abrazo. La primera canción. El primer beso. Todo, todo se clava en mi corazón. Las dagas duelen. Tú dueles.
Creí que todo había acabado, pasé dos años sin saber qué había sido de aquél punk que se hacía llamar mi primer amor. Era joven, en ese momento no dolía. No, sí dolía, pero sabía fingir mejor. Pero contigo nunca hay un fin, puedo darme cuenta. Regresaste, y que venga Dios a decirme que no fue por el destino. ¿Cómo sino, el hermano de una nueva amiga casualmente era tu amigo y nos hizo cruzarnos otra vez?
Apareciste en mi casa, me besaste. Sin explicaciones. Sin titubeos. Sin rellenar el vacío de esos dos años. Sin preocuparte por nada. No me di cuenta en ese momento. Inocente o estúpida, no sé cuál elegir. No me di cuenta de que no eras aquél chico que me había enamorado. No quise verlo. No lo vi.
Pasó el tiempo mientras yo caía en un circulo vicioso del que sólo tú sabías las reglas. Llegó mi cumpleaños. Mis quince años. Mi fiesta. Mi día importante. Tu ausencia.
Prometiste que estarías allí, me arreglé sólo por ti. Mi maquillaje sufrió. Yo sufrí más. Te envié al diablo. Hice mi vida, encontré a alguien que me quería y te dejé en el cajón de los recuerdos por mucho tiempo.
Pero saliste de allí. Apareciste en mi casa por dios vaya a saber qué razón. Nos volvimos amigos, algo bastante difícil dado que jamás lo habíamos sido. Era extraño. Incómodo. Irreal. Algo estaba mal con todo eso. Dejé a la persona que me quería, cometí errores, hice estupideces sin nombre y me arrojé al vacío que eran tus brazos. Pero seguimos siendo amigos, claro. Amigos que se dormían abrazados en el sofá viendo películas mediocres. Amigos que se decían 'te amo'. Me demostraste una amistad inquebrantable cuando me dijiste que si seguía diciendo 'cool' tendrías que besarme cada cinco minutos.
Hay algo, un recuerdo que jamás podré olvidar, que veré en mi lecho de muerte con inusitado resplandor. Aquél miércoles tres de noviembre. Vimos películas hasta el amanecer. Sé cuáles eran, Sweeney Todd, Harry Potter y Regreso al infierno. Cómo me mordías cada vez que yo decía 'Bellatrix' o 'Snape' en la película de Tim Burton. Cómo me abrazabas o hacías cosquillas cada que las escenas te aburrían. Terminamos recostados en mi cama, escuchando Slipknot mientras acariciabas mi espalda y yo sentía algo dentro de mí revivir. Me dijiste que me amabas, pero había algo diferente. Algo que hacía que las otras veces perdieran significado. Me lo dijiste de verdad. Fue la única vez en que lo sentiste. Y quise corresponderte. Y entregarte la última 'primera vez' que me quedaba. Como te di mi primer beso, mi primer 'te amo', mi primer amor. Quise, pero no lo hice. Como no le das al mar algo valioso porque sabes que se lo llevará para siempre sin nada a cambio. Sólo me acurruqué en tu pecho, que latía fuerte, y nos dormimos.
Y yo me quedé dormida por mucho tiempo, muchos meses. Y no quería despertar porque sabía que habías conseguido a alguien más. Y otra vez te perdí. Otra vez el suelo cayó bajo mis pies y me hundí en el familiar agujero negro que dejabas cuando te ibas. Otra vez encontré a alguien que me quería de verdad y te guardé en aquél cajón.
Y esta vez fui yo la que te dejó salir de allí. Porque estabas mal, porque tu vida colapsaba, porque necesitabas un hombro donde llorar. La persona que me quería sufrió, porque podía ver en mis ojos que iba a dejarlo, que iba a correr a tus brazos, que iba a tirar todo por la borda para hacerte feliz. Y fuiste feliz. Y te abrí el camino para que te fueras con ella. Hice de cupido y los uní. No clavé un cuchillo en mi pecho porque para mi madre sería pesado limpiar tanta sangre, así que clavé uno metafórico en mi alma.
Y pasaron dos años más. Sin verte. Sólo sabiendo que estabas bien, con ella, con tus amigos, mis amigos. Y dije que todo acababa allí, y me lo creí. Y de verdad lo sentí. Incluso cuando volviste y me dijiste que ésta vez sí lucharías por mí, que al fin te dabas cuenta de lo que sentías, realmente creí que te había superado. Te dije que se había ido el tren. Pasamos por muchas cosas, muchos años de ir y venir, muchas historias incompletas, muchas grietas dolorosas. Y te fuiste.
Y hoy hace un año de eso.
Y colapsé. Estuve toda esta semana recordándote. Le echo la culpa a la mochila que encontré el mes pasado, la que usaba el año en que te conocí. Le echo la culpa al baile de fin de curso de mi hermano, que me recordó el nuestro. Le echo la culpa a mi reproductor de mp3 por pasar 'Snuff' de Slipknot sin mi permiso, sabiendo que esa era nuestra canción. Pero es mi culpa, por retrasar lo inevitable, por no poder borrarte. Porque todo este tiempo evitaba pensar en ti. Y hoy veo que superarte no es lo mismo que evitarte. Si unos simples recuerdos logran avivar lo que sentía por ti, es que no te superé en lo más mínimo. Si una simple nota que decía 'te quiero' me hace llorar, es que no cicatricé para nada. Si ver Sweeney Todd sin sentir que me asfixio es imposible, entonces no he dejado nada atrás.
Siempre vuelves. Desde ese veintiocho de agosto de 2007 en que te cruzaste en mi camino por primera vez. Siempre vuelves. Ya sean tú o tus recuerdos los que vuelven, ahí estás. Atormentándome. No he vuelto a mantener una relación desde que estás con ella, por miedo a que vuelvas y me hagas herir a más personas. No, excusas estúpidas. No he estado con nadie más porque no puedo. Porque las risas de otros me parecen huecas, los abrazos si no los das tú parecen fríos. Y nadie tiene tu aroma a chocolate.
No sé qué hacer. Todo cae y yo caigo con todo. Ahora no hay escudo que me proteja de ti y duele. Duele, duele. Quema, consume, asfixia, hiere, mata.
¿Dónde estás? ¿Qué es de tu vida? Siquiera recuerdo por qué dejamos de vernos esta vez. ¿Eres feliz? Espero que sí. Yo no lo soy.
¿Alguna vez me amaste? Yo no puedo dejar de hacerlo. ¿Recuerdas todo esto? ¿Cada detalle, cada aroma, cada risa? ¿Alguna vez piensas en mí? ¿Te preguntas cómo estoy? Por cierto ¿Cómo estás? No sé si podré volver a amar a alguien. No sé si lo amaré la mitad de lo que te he amado a ti. No sé si me gustarán tanto sus bromas. No sé si me sentiré a gusto durmiendo en sus brazos en un sofá tan pequeño que no cabe un bebé.
¿La amas? Nunca te he escuchado decirlo. No veía tus ojos brillar cuando hablabas de ella. No como brillaban cuando me mirabas a mí.
¿Recuerdas que una vez te prometí esperarte siempre? Esa vez dijiste que tenías que encontrarte a ti mismo. ¿Te encontraste? ¿Eres esa persona que me sonrió y me dijo 'adiós' con una mano llena de pulseras negras? ¿Eres ese que sólo yo conocí? ¿Ese que reía con todos y hacía payasadas pero que se derrumbaba en cuanto estábamos solos? ¿Quién eres ahora?
¿Quién soy yo ahora?
¿Cuál versión de ti veré cuando volvamos a cruzarnos? ¿Volveremos a cruzarnos?
Sí, siempre regresas.















nothing's fine, I'm torn




1 comentario:

  1. Mierda que me hiciste llorar con todo eso. Sera porque entiendo lo que pasaste? Porque se como se siente? Porque me esta pasando algo parecido? Como sea, no importa el motivo. Se lo que se siente, lo insufrible que es, lo doloroso que es esa caída al vacío, donde no ves nada, sólo sombras y oscuridad. Vaya que lo sé. Y vuelvo a preguntarlo, sera que alguna vez paré? Sera que en algún momento esa historia tenga un final? Ya sabemos la respuesta no? -.-

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