viernes, 25 de enero de 2013

Dreams

  










I meet you in my dreams     


Siempre sueño. Nunca vivo.
Desde pequeña me decían que tenía una gran imaginación. Decir que había visto a una bruja sacando mariposas de su varita era algo que mi familia catalogaba como 'normal' en mí.
Pero no era imaginación. Era mi poca falta de entusiasmo para ver la realidad.
No vi que no me amabas. Imaginé que lo hacías.
A veces me pregunto si me enamoré de ti o de lo que imaginaba que eras. Me pregunto si nuestra historia no fue más que una relación común y corriente y todo lo demás lo inventé yo.
Todo en mí dice que no.
Pero, ¿Qué tal si tú en realidad no sonreías iluminando la sala, como yo creía? ¿Qué tal si cuando bailábamos lo hacíamos como todo mundo, y no flotando en una burbuja que detenía el tiempo? ¿Será acaso que el mundo seguía girando cuando nos besábamos? ¿Y si no volaron chispas la primera vez que me dijiste que me amabas? ¿Y si todo fue un sueño?
¿Y si en realidad no importa?
No debería, porque ahora todo es realmente un sueño. Tan perfectos parecen haber sido nuestros momentos, que mi mente prefiere repetirlos una y otra vez en sueños en vez de crear nuevos.
Y a veces cuando me despierto, abrumada, ahogada y consumida por tu esencia, preguntándome qué fue real y qué no lo fue, me parece percibir un débil aroma a chocolate en mi almohada.

jueves, 24 de enero de 2013

Lost

  















I want to be my old self again




Perdida. Así me siento.
¿Te has perdido alguna vez? De forma literal, pregunto. Yendo a un lugar por primera vez, tomando el micro equivocado... no importa. La sensación es horrible. Lo primero que piensas es: "De acuerdo, no pasa nada, puedo arreglármelas." Y sabes que no, que no puedes. Te preguntas cómo has podido ser tan malditamente estúpido/a. Se te anuda el estómago. La gente te parece peligrosa aunque no se voltee a verte. Te asustas, te cuestionas, te culpas. Todo eso mientras intentas no parecer débil, no vaya a ser que un asesino serial esté buscando victimas detrás de un árbol.
Finalmente llegas a casa. De noche, con lluvia, temblando o con tu madre dándote el sermón de la vida. Pero llegas.
Perderte emocionalmente es parecido, sólo que en esos casos no puedes llamar a tu madre para que vaya a salvarte. Y en mi caso, no hay hogar al que regresar.
Todo es negro. Todos parecen peligrosos y no hay a quién echarle la culpa. Me perdí buscando algo. ¿Qué?
Lo más absurdo es que no sé qué estaba buscando. ¿Paz? ¿Superación? ¿A él?
No. Ahora veo que no. Buscaba huir. Huir de los recuerdos. Huir de los reproches. Huir de los problemas. Huir de .
Es gracioso cómo cada paso que daba estos últimos años me hacía perderme más y más. Es patético cómo no me di cuenta.
Cambié. Cambié tanto que me desconozco. Me perdí tanto que no puedo encontrarme a mí misma, no puedo regresar. No quiero.
Regresar implicaría hacerle cara a mis problemas. Y nunca fui de las personas que le plantan cara a los problemas. Siempre fue más fácil hacerlos a un lado durante el tiempo suficiente como para que se evaporaran. Y si no se evaporaban, bueno... en algún momento lo harían. O vendría alguien más a solucionarlos. Patético.
No hay nada. Sólo oscuridad y vacío. Nada me completa. No busco que nada lo haga, en realidad. Temo darme cuenta de en dónde estoy varada. Temo encontrar el camino a casa. Encontrarlo significaría volver a ser esa niña estúpida que lloraba por todo, que confiaba en todos y que amaba a al mundo. Esa niña tan fácil de herir.
O no. Quizás si volviera encontraría todo distinto. Quizás podría seguir siendo quien soy ahora. Pero no tengo ganas. Estar perdida es mucho más sencillo. Es flotar por sobre las espinas, sin pincharme. Es menos doloroso estar incompleta que estar rota.
Y quién sabe. Quizás no tenga que volver a casa. Quizás sólo tenga que tomar un camino diferente. Quizás sólo deba dejar de sentirme perdida, y así dejaré de estarlo realmente.

miércoles, 23 de enero de 2013

Come back

¿Qué hice? ¿Qué hiciste? ¿Qué hicimos?
No entiendo. Hace mucho tiempo dejé de hacerlo. Sólo fingí que tenía el control, que todo iba perfectamente. Sólo estanqué el dolor y alardeé de haberlo hecho desaparecer. Pero ahí está. Ahí estás.
Nada tiene sentido. Nada importa, excepto que mi muralla ha caído y lo único que vi entre los escombros fue tu rostro. Otra vez.
Después de tanto tiempo sin pensarte, sin verte, sin sentirte, regresas. Regresa tu mirada chispeante, tu sonrisa sarcástica, tu aroma a chocolate. Regresan las reglas rotas, las risas, el sol de aquél verano. Regresa el pasado.
Todo regresa y tú no lo haces.
Ahí están de nuevo las canciones que cantamos juntos. Las que canté para ti. Las que nunca me cantaste. Todas suenan al mismo tiempo, sin mezclarse, sin rozarse, imitándonos.
Allí está otra vez la sensación de vértigo. De que en cualquier momento el suelo puede derrumbarse, que todo puede desmoronarse, otra vez.
Regreso a las lágrimas secas, a los gritos mudos, a sufrir en silencio, a sufrir dentro de una máscara feliz. Regreso a las sonrisas nostálgicas, a las memorias irreverentes, a los detalles invisibles. Todo me lleva a esos días. Todo. Las nubes, porque tú decías que eran un conejo y un pato, y yo replicaba que era un canguro. El césped, porque nos tiramos allí a reírnos de esa mujer vestida de gitana. El frío, por esa tarde en la que tomaste mi mano por primera vez. La lluvia, por esa mañana en que corrimos como locos por la calle. Y el chocolate. El maldito chocolate.
Aún recuerdo todo con una claridad increíble. Cómo dejabas notas tiernas en mis libros, cómo me atrapabas desprevenida en el patio de aquella escuela, saltando frente a mis ojos con una sonrisa burlona. Cómo gritábamos por los pasillos, haciéndole saber a todo el mundo por qué estábamos peleando, quién llevaba más razón y quién sabía más insultos. Aún me río recordando a los profesores intentando en vano que dejáramos de colgar carteles insultantes en las puertas del salón. Tus infundados celos aquella tarde de noviembre cuando me escuchaste decir que ya me habían invitado al baile de fin de curso. Mi carcajada cuando te hice saber que hablaba de ti. Cómo bailamos ese día. Cómo reímos. Se sentía bien, se sentía correcto. Hacía frío. Me fui de allí con tu campera de Evanescence. Todo regresa a mí, con fuerza. Las llamadas a plena madrugada que duraban horas, las llamadas preocupadas cuando uno de los dos no asistía a clase. Las llamadas.
El recuerdo más doloroso en este momento podría ser aquél en que ambos, con timidez y un hilo de voz dijimos 'te amo'. Porque te creí. Porque fue el primer 'te amo' que le dije a alguien en mi vida.
Porque lo sentí.
También duele recordar cómo te sorprendiste al saber que yo había llorado sólo dos veces en mi vida. Porque no pude seguir diciéndolo. Porque aumentaste esa cantidad a mil.
Adiós. La primera palabra que me dijiste. Hoy suena irónica. La primer sonrisa que me dedicaste. La primera nota. La primera llamada. La primera cita. El primer abrazo. La primera canción. El primer beso. Todo, todo se clava en mi corazón. Las dagas duelen. Tú dueles.
Creí que todo había acabado, pasé dos años sin saber qué había sido de aquél punk que se hacía llamar mi primer amor. Era joven, en ese momento no dolía. No, sí dolía, pero sabía fingir mejor. Pero contigo nunca hay un fin, puedo darme cuenta. Regresaste, y que venga Dios a decirme que no fue por el destino. ¿Cómo sino, el hermano de una nueva amiga casualmente era tu amigo y nos hizo cruzarnos otra vez?
Apareciste en mi casa, me besaste. Sin explicaciones. Sin titubeos. Sin rellenar el vacío de esos dos años. Sin preocuparte por nada. No me di cuenta en ese momento. Inocente o estúpida, no sé cuál elegir. No me di cuenta de que no eras aquél chico que me había enamorado. No quise verlo. No lo vi.
Pasó el tiempo mientras yo caía en un circulo vicioso del que sólo tú sabías las reglas. Llegó mi cumpleaños. Mis quince años. Mi fiesta. Mi día importante. Tu ausencia.
Prometiste que estarías allí, me arreglé sólo por ti. Mi maquillaje sufrió. Yo sufrí más. Te envié al diablo. Hice mi vida, encontré a alguien que me quería y te dejé en el cajón de los recuerdos por mucho tiempo.
Pero saliste de allí. Apareciste en mi casa por dios vaya a saber qué razón. Nos volvimos amigos, algo bastante difícil dado que jamás lo habíamos sido. Era extraño. Incómodo. Irreal. Algo estaba mal con todo eso. Dejé a la persona que me quería, cometí errores, hice estupideces sin nombre y me arrojé al vacío que eran tus brazos. Pero seguimos siendo amigos, claro. Amigos que se dormían abrazados en el sofá viendo películas mediocres. Amigos que se decían 'te amo'. Me demostraste una amistad inquebrantable cuando me dijiste que si seguía diciendo 'cool' tendrías que besarme cada cinco minutos.
Hay algo, un recuerdo que jamás podré olvidar, que veré en mi lecho de muerte con inusitado resplandor. Aquél miércoles tres de noviembre. Vimos películas hasta el amanecer. Sé cuáles eran, Sweeney Todd, Harry Potter y Regreso al infierno. Cómo me mordías cada vez que yo decía 'Bellatrix' o 'Snape' en la película de Tim Burton. Cómo me abrazabas o hacías cosquillas cada que las escenas te aburrían. Terminamos recostados en mi cama, escuchando Slipknot mientras acariciabas mi espalda y yo sentía algo dentro de mí revivir. Me dijiste que me amabas, pero había algo diferente. Algo que hacía que las otras veces perdieran significado. Me lo dijiste de verdad. Fue la única vez en que lo sentiste. Y quise corresponderte. Y entregarte la última 'primera vez' que me quedaba. Como te di mi primer beso, mi primer 'te amo', mi primer amor. Quise, pero no lo hice. Como no le das al mar algo valioso porque sabes que se lo llevará para siempre sin nada a cambio. Sólo me acurruqué en tu pecho, que latía fuerte, y nos dormimos.
Y yo me quedé dormida por mucho tiempo, muchos meses. Y no quería despertar porque sabía que habías conseguido a alguien más. Y otra vez te perdí. Otra vez el suelo cayó bajo mis pies y me hundí en el familiar agujero negro que dejabas cuando te ibas. Otra vez encontré a alguien que me quería de verdad y te guardé en aquél cajón.
Y esta vez fui yo la que te dejó salir de allí. Porque estabas mal, porque tu vida colapsaba, porque necesitabas un hombro donde llorar. La persona que me quería sufrió, porque podía ver en mis ojos que iba a dejarlo, que iba a correr a tus brazos, que iba a tirar todo por la borda para hacerte feliz. Y fuiste feliz. Y te abrí el camino para que te fueras con ella. Hice de cupido y los uní. No clavé un cuchillo en mi pecho porque para mi madre sería pesado limpiar tanta sangre, así que clavé uno metafórico en mi alma.
Y pasaron dos años más. Sin verte. Sólo sabiendo que estabas bien, con ella, con tus amigos, mis amigos. Y dije que todo acababa allí, y me lo creí. Y de verdad lo sentí. Incluso cuando volviste y me dijiste que ésta vez sí lucharías por mí, que al fin te dabas cuenta de lo que sentías, realmente creí que te había superado. Te dije que se había ido el tren. Pasamos por muchas cosas, muchos años de ir y venir, muchas historias incompletas, muchas grietas dolorosas. Y te fuiste.
Y hoy hace un año de eso.
Y colapsé. Estuve toda esta semana recordándote. Le echo la culpa a la mochila que encontré el mes pasado, la que usaba el año en que te conocí. Le echo la culpa al baile de fin de curso de mi hermano, que me recordó el nuestro. Le echo la culpa a mi reproductor de mp3 por pasar 'Snuff' de Slipknot sin mi permiso, sabiendo que esa era nuestra canción. Pero es mi culpa, por retrasar lo inevitable, por no poder borrarte. Porque todo este tiempo evitaba pensar en ti. Y hoy veo que superarte no es lo mismo que evitarte. Si unos simples recuerdos logran avivar lo que sentía por ti, es que no te superé en lo más mínimo. Si una simple nota que decía 'te quiero' me hace llorar, es que no cicatricé para nada. Si ver Sweeney Todd sin sentir que me asfixio es imposible, entonces no he dejado nada atrás.
Siempre vuelves. Desde ese veintiocho de agosto de 2007 en que te cruzaste en mi camino por primera vez. Siempre vuelves. Ya sean tú o tus recuerdos los que vuelven, ahí estás. Atormentándome. No he vuelto a mantener una relación desde que estás con ella, por miedo a que vuelvas y me hagas herir a más personas. No, excusas estúpidas. No he estado con nadie más porque no puedo. Porque las risas de otros me parecen huecas, los abrazos si no los das tú parecen fríos. Y nadie tiene tu aroma a chocolate.
No sé qué hacer. Todo cae y yo caigo con todo. Ahora no hay escudo que me proteja de ti y duele. Duele, duele. Quema, consume, asfixia, hiere, mata.
¿Dónde estás? ¿Qué es de tu vida? Siquiera recuerdo por qué dejamos de vernos esta vez. ¿Eres feliz? Espero que sí. Yo no lo soy.
¿Alguna vez me amaste? Yo no puedo dejar de hacerlo. ¿Recuerdas todo esto? ¿Cada detalle, cada aroma, cada risa? ¿Alguna vez piensas en mí? ¿Te preguntas cómo estoy? Por cierto ¿Cómo estás? No sé si podré volver a amar a alguien. No sé si lo amaré la mitad de lo que te he amado a ti. No sé si me gustarán tanto sus bromas. No sé si me sentiré a gusto durmiendo en sus brazos en un sofá tan pequeño que no cabe un bebé.
¿La amas? Nunca te he escuchado decirlo. No veía tus ojos brillar cuando hablabas de ella. No como brillaban cuando me mirabas a mí.
¿Recuerdas que una vez te prometí esperarte siempre? Esa vez dijiste que tenías que encontrarte a ti mismo. ¿Te encontraste? ¿Eres esa persona que me sonrió y me dijo 'adiós' con una mano llena de pulseras negras? ¿Eres ese que sólo yo conocí? ¿Ese que reía con todos y hacía payasadas pero que se derrumbaba en cuanto estábamos solos? ¿Quién eres ahora?
¿Quién soy yo ahora?
¿Cuál versión de ti veré cuando volvamos a cruzarnos? ¿Volveremos a cruzarnos?
Sí, siempre regresas.















nothing's fine, I'm torn




martes, 15 de mayo de 2012

Confesión.-

Durante mucho tiempo —especialmente desde finales de 2O11— hubo cosas que me hicieron cambiar. No importa mucho, sólo me volví fría. Intentaba sentir y no podía. Hasta que comenzó a gustarme eso de "no sentir nada por nada ni nadie". Me iba demasiado bien para ser cierto; y llegó él. ¿Importa quién es y cómo se llama? No, ya. Importa que canta. Sí, importa porque su voz destruyó toda la capa de hielo que cubría mi alma. La colapsó. La desintegró. La derritió.
(Y voy a ser sincera con la docena de personas que me siguen o con los que cliqueen aquí por error)
Estaba aburrida un sábado por la tarde cuando en cierto programa apareció un chico de rulos con camisa blanca y sonrisa compradora. Sí, dije programa. Sí, omití inalcanzable. Y tenía ojos celestes grisáceos. Ojos del color del hielo. Ojos del color de mi alma. Lo presentaron como participante de un concurso. De X provincia. Y cantó. Y en ese momento mi mundo, casi literalmente, se vino abajo. Así como una casa de naipes. Así como la misma falsedad en la que había vivido tanto tiempo. Porque su voz transmitía todo lo que yo retenía. Y todo lo que a mí me faltaba. Porque sus ojos parecían cansados del mundo, como los de la mayoría, pero tenían algo más. Amor por la vida. Esperanza. Sueños. Tenían todo lo que yo perdí hace tanto... y su voz lo transmitía.
Pasaron los días. Mi curiosidad me venció, busqué su nombre en infinidad de lugares. Descargué sus canciones. Descubrí su mundo. Y caí. En dónde caí, nunca lo sabré, pero que sentí el golpe lo sentí. Me tiré a llorar por primera vez en meses mientras su música sonaba. ¿Por qué? Ni yo lo sé. Quizás en ese momento ya sabía que él había derretido mi hielo. Quizás temía que lo hiciera. Y quizás sólo lloraba por lo imposible. Él me estaba mostrando todo un mundo nuevo al que yo le había sido indiferente por demasiado tiempo. Su voz me estaba enseñando a creer. Y yo no quería creer. No quiero.
Tuve amores platónicos, como todo el mundo. Y les juro que eso no se compara con esto. ¿Que qué es? No lo sé. No vengo a decir todo esto para crean que es amor porque no lo es, porque no lo conozco, porque nunca lo haré. Hablé con él, de esas típicas conversaciones de fan a ídolo: "Gracias por el apoyo, esto es un sueño para mí" o "De verdad me alegra que te gustara X tema" ¿Qué esperaba, verdad? Él está cumpliendo su sueño y yo soy del montón que lo ayudará a hacerlo. Fin. ¿Pero qué pensaría él si supiera lo que su música hizo conmigo? Seguramente me diría "Gracias/Me alegro/Qué lindo", y no porque sea una mala persona, sino porque así es el esquema de los mundos "Famoso-Fan" y yo no seré quién lo rompa.
Cada noche desde entonces, me acuesto imaginando vidas paralelas, o mundos en los que nos cruzamos, o me hago preguntas ilógicas; "¿Por qué él, por qué a mí? ¿Qué pasó, qué me hizo?" Son las más comunes. Y sé las respuestas. Y me aterran. Me aterran porque desde que él entró a mi vida, empecé a sentir. Siento cosas que antes no sentía. Nostalgia, rabia, ira, emoción, tristeza, cariño, calidez. Siento. Y sentir me hace creerme débil, vulnerable y expuesta. Sentir me da terror. Sentir me expone ante el dolor. Ante eso de lo que huí en principio.
Y aunque no me guste, aunque llore cada noche por eso, su voz me descongeló. Su voz me liberó de mis propias jaulas. Aunque me aterre lo que me queda por delante, su voz me salvó.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Querido blog:
Me gustaría pasarme horas soltándolo todo, pero no puedo, porque me sentiré peor y si ahora no puedo dejar de llorar, menos si sigo escribiendo. Así que solamente pegaré aquí lo que puse en mi fotolog:

Al parecer tú no pudiste seguir fingiendo que taparíamos el sol con un dedo. Al parecer tiraste la toalla cual típico cobarde. No lo voy a negar, me duele haberte perdido, pero no tanto como me duele haber confiado otra vez en alguien, cuando me prometí no hacerlo nunca más. Duele más ser ingenua e ilusa que tu ruptura. Porque otra vez me encontré soñando despierta, imaginando cuentos de hadas, pensando que en nuestra burbuja nadie nos lastimaría y que todo saldría estupendamente bien. Pero no. Porque la realidad no es esa y yo lo sé muy bien; creí saberlo muy bien. Parece que siempre me termino fallando a mí misma, no cumplo las promesas que me hago, y así, siempre, sin faltar una sola vez, caigo. Caigo en absolutamente toda la nada misma. Caigo en esperanzas, en sueños, en cuentos de hadas y mariposas. Y luego caigo en la decepción, en la realidad. Y hoy todo cae de nuevo, y yo caigo con todo. Mientras tú haces todo lo que yo me prometí hacer: Esperar un tren tras otro sin culpa, ser consciente de la realidad y no aferrarte a nada. Y es por eso que lloro. Es por eso que grito. Es porque todo lo que yo hago son promesas vacías que otro cumple en vez de mí. Es por eso que duele. Porque mientras yo volvía a las ilusiones falsas y los sueños despierta, la realidad pasaba a mi lado riéndose.

Y así termina siendo, que yo siempre soy la única en salir lastimada cuando algo realmente me importa. Adiós.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Change

Querido blog:
No voy a mentir, las cosas van mejor de lo esperado, pero soy un ser humano y siempre tengo algo rondando alrededor, como una molestia. Con él las cosas van perfectamente bien, aunque decidimos mantener la relación "en secreto" para la gente del chat del foro ¿Por qué? Porque en ese foro en plan "juego y rol" se forman relaciones falsas entre personajes y nosotros no somos eso, y como nadie lo entendería preferimos guardarlo sólo para nosotros. El tema es que esta chica X sigue molestando, y apareció otra chica a coquetearle a mi, ahora, novio. Si las cosas siguen así, tendré que romper el silencio y decirles a ambas que lamentablemente para ellas, él no está disponible. Él es muy celoso y entiende a la perfección que no me guste que ellas lo "acosen", sin embargo ambos sabemos lo que pasará si sale a la luz la relación: Estas chicas se pondrán más pesadas, tendré que distanciarme de ellas (Qué lastima, porque me caen muy bien), la gente hablará y creerá que es un rol más, lo cual causará problemas, no obstante, si la cosa sigue así y las chicas X no se calman, no me importará cuánto problema pueda causar, yo hablaré. 
Lejos de eso, sigo "inhibida" de algún modo, por la cruel distancia, es como un miedo que no me permite soltarme por completo, por la obvia posibilidad de salir lastimada o por qué no, de lastimarle a él. Una parte de mí me dice que eso no pasará, pero como siempre, ese bicho de la duda ataca. Espero poder superarlo pronto, no me gusta cohibirme y no ser yo misma y menos por miedo. 
Sin más qué decir, me retiro ^^

martes, 8 de noviembre de 2011

A Wishing Star

Querido blog(?):
Pocos días después de mi entrada anterior ha surgido lo que parecía inevitable (o imposible, no sé bien). Este chico que parecía reacio a decirme lo que sentía, ayer finalmente se confesó. Luego de la primer conversación que tuvimos (entrada anterior), él siguió tratándome como siempre y eso me desanimó un poco, así que fui dando leves pasos hacia adelante a pesar de mis miedos y él aparentemente se dio cuenta, lo que logró darle un poco de valor, supongo. Otra cosa que le dio valor fue la pelea que tuve con esta chica del foro ayer, que los administradores tuvieron que venir a poner orden. Se puso como loca porque entre este chico y yo nos pusimos apodos: "Osito" "Estrellita" (véase foto) y los celos pudieron con ella y me dijo de todo. Diciéndole yo otro tanto, él tajó la pelea diciendo que ella no era nadie en su vida. Y así, entre coqueteo que va y coqueteo que viene, terminó diciéndome que yo era la "chica misteriosa" con la cual le pasaban cosas, y yo me animé a confesarle también mis sentimientos, al final, prometiendo que pelearíamos la distancia juntos, hemos decidido comenzar una relación, extraña se podría decir, por lo de la distancia, pero relación al fin y al cabo. Así que feliz y con nuevas esperanzas en mi vida, me despido de mi nuevo diario virtual (XD).

viernes, 4 de noviembre de 2011

Stars

Bien, luego de haber estado perdida por tanto tiempo es extraño estar creando otra entrada. Al volver, noté que ya no me identifica mucho el blog así que cuando acabe de escribir ésto, el blog cambiará su blanco y rosa.
¿Que por qué aparecí? Porque cambié mucho y mi vida está dando giros extraños muy seguido. Hagamos de cuenta que esto es un diario de vida, así lo tomaré por un tiempo.
Digamos que apareció un... chico, sí, venga, apareció un chico. Un chico que no conozco, por dios. Un chico que vive a quién sabe cuántas millas de mi país. Y sin embargo logró sobrepasar esas millas y la pantalla misma y hacerse un lugar en mi... cabeza, digamosle cabeza, no estoy psicólogicamente preparada para decirle corazón. Lo conocí en el chat de un foro hace casi cinco meses, y comenzamos a llevarnos bien, como me llevaba con todos los demás miembros. Risas entre todos, burlas, chistes, etc. Sin embargo luego fue habiendo algo especial, nos empezamos a llevar mejor que con los demás y así surgió agregarnos a facebook y al msn. Terminamos confiando más en el otro que en cualquier amigo que tuviéramos cerca y así acabamos siendo los mejores amigos.
Hace algunas semanas, las cosas cambiaron. Por ciertos problemas X que tuve, él se mostró tan dulce, protector y tierno conmigo que la amistad se resquebrajó un poco. Si no se había rajado suficiente, ayer por el Chat una chica le hizo escenas de celos porque supuestamente él la había dejado de lado por mí. Broma va, broma viene, comenzamos el típico juego de "¿Quién te gusta? ¿Tal o tal?" y luego de mucha insistencia por mí parte (Hasta un enojo fingido) me dijo: "Si te digo quién me gusta nada va a ser igual y te enojarás, y será peor que el enojo de ahora, quizás hasta me dejes de hablar" ¿Qué debí decir? Todo menos lo que dije: "No puedes dar eso por hecho, nunca se sabe..."
La cuestión es que allí terminó de quebrarse la amistad, no porque nos hubiéramos peleado, sino porque cuando confundes amistad con atracción/amor, no hay mucha marcha atrás que puedas dar. ¿Que qué siento yo? Pues antes de que él dijera eso pensaba lo mismo y quizás con más profundidad, porque yo no tenía miedo solamente de no ser correspondida, sino también me aterra la distancia. Ahora solamente me aterra la distancia. Y ha de ser una idiotez, pero la necesidad de descargarme era grande.
Si increíblemente leíste hasta aquí, gracias por regalarme ese tiempo^^
Adiós, hasta quién sabe. No, mentira. Hasta mañana o pasado xD

sábado, 10 de septiembre de 2011

Nothing.

Nada.
No puedo sentir nada ahora que tú has jugado conmigo. Volví a verte, a tenerte, y sin embargo no sentía nada. Tú tampoco. Dijiste que te marcharías, sin sentir nada. Y lo hiciste. Y yo juré en silencio que no me importaría. Y así es. No siento tu despedida, no siento tu ausencia ni tus palabras vacías. Porque aprendí a lo largo de mi vida, que sólo debes regalarle tus sentimientos a quién se los merezca. Y es por eso que por ti...


                               ¡No siento nada!